Carmen Pérez Vázquez, 18 años y sevillana. Estudiante
de Biología aunque comenzará a cursar sociología en busca de otro camino.
Sadismo.
Hubo una extraña época en la que intentaba verle el sentido
a esto. Mi argumentación era que es un arte y una tradición que da trabajo. Que
el animal tiene calidad de vida y que el toro de lidia está destinado a la
extinción sin todo este trajín. Me avergüenzo de todas esas palabras. Me las metería por
cualquier sitio si pudiese hacerlas desaparecer de vuestras memorias.
Mi abuela no
soportaba ver una corrida de toros. La conciencia animal ha existido siempre
aunque antes por lo general hubiese menos sensibilización por circunstancias de
la época. Pero en una sociedad “desarrollada” mantener este abuso es una
aberración. Sois vergonzosos aquellos jóvenes (menos del 20%) que apoyáis esto. Da la
casualidad de que sois todos iguales, no quiero profundizar mucho en vuestro
perfil, solo diré que hay dos tipos: 1º los pfdm y 2º las copias acomplejadas y
defectuosas de los pfdm... vosotros no pensáis, solo os preocupa
mantener esa patética imagen y ser aceptados en una secta rancia así que, no
sigáis leyendo porque no os servirá de nada.
Estoy hasta el moño de tanto arte, de tanta tradición
absurda y de tanta TONTERÍA. Existen museos taurinos en el que no se va a
perder la memoria de vuestros crímenes, tranquilos. Para los que suponga un trauma propongo una alternativa para
torear en la que se suprima todo el dolor. –Es que las banderillas son para ver
por donde enviste- Bueno machote, si quieres torear, ten huevos de verdad y
ponte ahí sin mutilar. ¡Ah! y sin
limarles los cuernos, dañarles la visión
ni rajarles las patas, por favor, sin trampas, MACHOTE.
No intenteis poner
excusas biológicas para convencer a la panda. Si se extingue un animal es
porque la naturaleza no lo necesita, es claro el mensaje. Los que a lo mejor están rompiendo el
equilibrio natural sois vosotros con una superproducción de toros. Si fuese uno
os diría queredme menos pero mejor, por favor. Una cosa sobre todas las que me
horripila, es ver como los toreros dan charlas profundas sobre su amor y
estrecha relación con el toro en entrevistas. Son como los sanguinarios
personajes de las pelis de Tarantino cuando tienen conversaciones exquisitas
sobre crímenes.
Un último mensaje. La sociedad del futuro no va a aceptar
esa práctica y por muchos que a algunos les guste vivir en el pasado, es
imposible e irreal, los pasos ya están dados. Así que, continuad
con vuestros crepusculares días de gloria. Aunque sigáis asesinando y
torturando un tiempo, las personas sensibles y civilizadas, ya hemos ganado.