Se discute en
la actualidad si se debería o no prestar asistencia médica pública y gratuita a
los inmigrantes no regularizados en España. ¿El motivo? El mismo que vienen
poniendo nuestros políticos desde hace ya unos años: crisis económica, falta de
recursos, déficit público y un largo etcétera de carácter económico que sería
incluso cansado ya de renombrar una y otra vez. Sin embargo,
si queremos recortar el gasto sanitario, además de las medidas que proponen los
profesionales del sector (que en rara ocasión son escuchadas por nuestros
amigos los políticos), ¿de verdad que no hay otra alternativa real?
Sí, pensamos
que sí, y por tanto, es hora de proponer y abrir ciertos debates en la sociedad.
¿Debemos atender gratuitamente a quien tiene un accidente de tráfico por exceso
de velocidad o demostrado consumo de alcohol u otras drogas? ¿Debe recibir
asistencia médica gratuita alguien que, en una fiesta de su pueblo padece las
consecuencias de un coma etílico? ¿Debemos subvencionar con el dinero de todos
a toreros, corredores y otros personajes que ponen en riesgo su vida
voluntariamente sin más fin social que el de la muerte de los animales y la
diversión propia? ¿Debemos financiar la cura de las quemaduras de segundo grado
de aquellos que juegan con fuegos artificiales o petardos caseros sin
consentimiento legal alguno? Y, podríamos ir más allá… ¿no deberíamos obligar a
ciertos fumadores orgullosos de ello a pagar ellos la cuantía de sus costosos
tratamientos de, por ejemplo, procesos de tumoración pulmonar?
Los profesionales
sanitarios trabajan cada día para curar a aquellas personas que han enfermado,
que han tenido accidentes o que no se encuentran sanas por causas fortuitas. No
para atender comas etílicos bien buscados por quienes los sufren o las
consecuencias de una vida ruin. No estamos
hablando de no atenderlos, algo que sería inhumano, ilegal y nada ético, sino
de cobrar cantidades adicionales a las ya abonadas por el hecho de pagar con
sus impuestos el Sistema Nacional de la Seguridad Social. Esto ayudaría a aumentar
la recaudación en Sanidad de una forma mucho más responsable que la medida
propuesta por el gobierno, consistente en la retirada de la tarjeta sanitaria a
inmigrantes en situación irregular en este país y, lo que es mucho más
importante, llevaría a muchos ciudadanos a repensar más de dos veces sus
actitudes irresponsables e insolidarias que a veces se cometen.
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