Hemos asistido atónitos en los
últimos como el ministro de Economía, el señor De Guindos abría de nuevo el
debate nunca cerrado por el PP sobre el repago en servicios fundamentales, como
la sanidad y la educación. Siempre se ha intentado generar este debate con el
claro objetivo de privatizar unos servicios públicos que nunca deberían dejar
de serlo, porque en eso se sustenta precisamente la sociedad en la que vivimos.
No nos traen buenos recuerdos a
muchos de nosotros los hospitales de gestión privada, abiertos hace años con
fondos públicos en algunas Comunidades Autónomas que fomentan valores sexistas,
amargan a los profesionales sanitarios con grandes dosis de inestabilidad
laboral, que se unen al estrés que ya de por sí genera el trato continuo con pacientes.
En cuanto a la educación, una de
las medidas que más parece que nos afectará es la que se refiere a la subida de
las tasas universitarias. La típica creencia de la derecha en no brindar las
mismas oportunidades a todos los ciudadanos sale de nuevo a la luz. Para
aquellas familias con pocos ingresos, a las que se les reducen o incluso
eliminan las becas, si se les sube las tasas sobre sus estudios, será el fin,
simplemente.
Nos dicen que mediante este
ahorro en servicios básicos pretenden sacar al país de la ruina, pero nos
mienten y ellos los saben a la perfección. Si la inversión en sanidad,
educación e investigación disminuye como ya lo está haciendo, dentro de diez
años no tendremos lo que se podría llamar precisamente como un país próspero,
sino un Estado cada vez más arruinado, con sus jóvenes formados en el
extranjero y con vergüenza del triste lugar donde nacieron. En España en
cambio, quedará gente sin formación, sin objetivos en la vida, consecuencia de
una juventud sin oportunidades.
Si es ese el modo que tienen de
querer a España, sigan fomentando las corridas de toros, una actividad bastante
productiva y manden a más médicos, investigadores y docentes al extranjero a
buscar una vida digna. Ese es el camino que nos llevará a mitificar más aquella
España que parecía empezar a rehacerse de las épocas de los analfabetos.
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