“Austeridad, austeridad y austeridad. No debemos gastar lo que no
tenemos, hay que hacer ajustes que son totalmente necesarios, porque si no, los
mercados no nos prestarán dinero, al no tener confianza en nuestro país.”
Estos son los argumentos que ya
nos sabemos de memoria, por las veces que los repiten la mayoría de nuestros
líderes políticos europeos en los medios de comunicación. En esta Europa de los
mercados, parece que sólo vale contentar a los mercados, unos señores que sólo
les importa ganar dinero a costa de la especulación, que no tienen escrúpulos y
que se ríen de todos nosotros, incluidos de los gobiernos, que han perdido todo
su poder en la toma de decisiones, por su incapacidad más que demostrada de
controlar a estos “mercados”
insaciables.
Es hora de cambiar el sistema, no
de renunciar a todos nuestros derechos para hacer que los mercados confíen en
nosotros. Ya somos mayores de edad y autónomos, como para tener que depender
todavía de unos señores que juegan literalmente con nuestros ahorros por la
perversión del propio sistema. Es evidente que, el capitalismo, con las reglas
del juego que se rige en la actualidad no funciona.
Si la situación todavía está
medianamente controlada es por la manipulación que aún ejercen los medios de
comunicación sobre los ciudadanos. Y es que, una sociedad en la que se controla
lo que se piensa, no puede ser una sociedad democrática. Y, lo más enfermizo no
es sólo eso: lo peor es que muchos de los ciudadanos creen ser libres y tomar
decisiones por sí mismos, cuando son unos pocos los que piensan por la mayoría.
No dudemos en protestar, en
luchar de nuevo por nuestros derechos y libertades, porque ahora se está
jugando un partido importante del que todos debemos ser partícipes: es la lucha
entre continuar con un modelo especulativo (tendencia natural del capitalismo,
consecuencia de la propia naturaleza avariciosa del ser humano) y un modelo de
reparto equitativo, basado en la inversión pública en aquellos factores que
realmente lleven a una mejora de las condiciones en las que viven las
ciudadanos.
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