viernes, 20 de abril de 2012

Una Universidad injusta

Ayer nos enterábamos de las últimas ocurrencias del presidente Rajoy para desmantelar el Estado, en todos sus aspectos como intenta desde que llegó al poder con la típica excusa más que infantil de la herencia recibida y la presión de los mercados. Y esta gran idea consiste en subir tanto las tasas universitarias, que casi nadie se pueda permitir ir a la Universidad Pública, que pasará a convertirse en privada.

Digo que es una maravillosa idea para él y para su partido, porque así habrá gente menos formada y, por tanto, gente menos capacitada para hacerle oposición y, en definitiva, "más borregos que sigan al pastor". Por el simple hecho de que unos especuladores miserables estén decidiendo jugar con el dinero de todo un país (y de más de uno), los ciudadanos tenemos que conformarnos con volver siglos atrás, cuando los reyes seguían siendo reyes toda su vida y, los campesinos, se morían siendo campesinos; ellos y sus hijos. Todo fue así hasta que llegaron las épocas de las revoluciones modernas y contemporáneas, cuando la gente salió a la calle masivamente provocando que los anteriores regímenes corruptos cayeran y estableciendo un nuevo orden.

Ya es hora de acabar con esto. ¿A qué pensamos esperar? A que contraten asesinos para matarnos, porque le generamos pérdidas al Estado. Esto no puede ser así. Nos olvidamos que todo el sistema del que nos hemos dotado desde hace mucho tiempo, debe estar al servicio de los ciudadanos. A veces, nos evadimos tanto de lo real (como es el caso de la economía, o en las propias matemáticas), que se nos olvida por completo que esas ciencias fueron creadas para solucionarnos problemas, no para creárnoslos: para eso ya estamos nosotros mismo, sin conocimiento.

En definitiva, no podemos quedarnos quietos, viendo como nos expulsan de las Universidades, porque lo que está proponiendo el PP es un terrible círculo vicioso del que no vamos a poder salir jamás, si seguimos con esta sumisión: no hay trabajo y recortamos becas y subimos las tasas, quitamos profesores y aumentamos la ratio; la consecuencia inevitable es: ciudadanos menos formados, más paro (directo, porque quitamos profesores e indirecto, por la mala formación de las generaciones futuras). Eso, a la vez, llevará a más sumisión a los poderes del Estado y a una caída todavía más pronunciada de la economía; por tanto, más déficit y necesidad de más recortes. Todo, hasta que llegue el momento en que no podamos recortar en nada más y llegue la quiebra, con la población empobrecida y sin formación.

Sinceramente, desde mi punto de vista, se totalmente imprescindible salir de este bucle infernal, pero sólo con revoluciones será posible: aquellos que llegan al poder, estando ahí arriba pierden el contacto con el mundo y no se dan cuenta de nada en absoluto. Propongo, por tanto, manifestaciones multidinarias y sentadas pacíficas ante todas las delegaciones de Educación del Estado y de las Comunidades que apliquen estas medidas y una invasión del palacio de la Moncloa por parte de todos los universitarios madrileños. Sólo así empezarán a sentir que el pueblo se les echa encima; en caso contrario, seguirán dictando medidas tranquilamente desde sus cómodos sillones.

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