Ayer fue un intenso día
informativo (o desinformativo, según como lo miremos). A mediodía aparecía en
ciertos medios de comunicación ciertas declaraciones del ministro de Interior
que inquietaban a la mayoría que las escuchaban. Pero sólo algunos medios
recogían la noticia en Internet: concretamente, sólo el diario Público le daba
la importancia que tales declaraciones tenían.
El gobierno de Rajoy, en el
enésimo intento de transformar su mal entendida mayoría absoluta en las Cortes
en una dictadura digna de tiempos oscuros y pasados, decidía volver a la
legislación preconstitucional. A partir de ahora, concentrarse libremente en
las calles, pasará a denominarse “resistencia a la autoridad”. Y no sólo eso,
también intentan coartar la libertad en el medio más imparcial que
afortunadamente tenemos en la actualidad: Internet. Quien convoque
manifestaciones a través de las redes sociales, que sean del desagrado del
gobierno de turno, podrá ir a prisión hasta 2 años por “pertenecía a
organización terrorista”.
No se da cuenta el gobierno de
España que los únicos que practican terrorismo contra la población que les
apoyó en las urnas son ellos. Porque el terrorismo, lo define la RAE como la
práctica del terror hacia los ciudadanos y los líderes políticos europeos no
paran de atemorizar a la población con las nuevas medidas que proponen. La
última ocurrencia del FMI consistió en unas declaraciones realizadas ayer en
las que se aseguraba que las personas “vivían demasiado” y que era necesario
disminuir la esperanza de vida para conseguir que el sistema de pensiones fuera
mínimamente sostenible.
Ya sólo les queda contratar
asesinos en lugar de médicos o investigadores, reabrir las cámaras de gas
usadas por Hitler y sus seguidores durante la Segunda Guerra Mundial es algo
que, a lo mejor, tampoco les parece una idea demasiado descabellada a estos
grandes locos que tenemos como líderes políticos mundiales.
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